
A 39 años del Golpe de Estado, la libertad de expresión en Chile sigue viviendo los efectos de los bandos militares que cerraron diarios y radios, sin que hasta ahora los gobiernos democráticos hayan tenido una política activa para fomentar el pluralismo en los medios de comunicación. “La gente no sólo está desinformada, sino que no sabe que está desinformada”, comentó irónico a Radio Tierra el sociólogo Felipe Portales.
Uno de los efectos más duraderos que dejó la dictadura en la sociedad chilena, fue abolir la expresión del pluralismo y la diversidad en los medios de comunicación, los que pese a su capital de credibilidad se identifican con el poder económico mientras escasea un correlato que dé cuenta de los movimientos sociales.
Para Faride Zerán, premio nacional de periodismo y académica de la Universidad de Chile, se trata de una deuda de la democracia: “Esa deuda sigue pendiente y no se la podemos achacar ni a la dictadura ni al duopolio que tienen todo el derecho a existir, el punto es que no puede ser un duopolio, el punto es que no hay contrapeso. La responsabilidad es del Estado que es ciego frente a su rol de fomentar y arbitrar este tema, que debe hacer cumplir la ley antimonopolios, que debe fomentarla pluralidad y la diversidad a través de fondos concursables, no sólo de Santiago sino regionales también”.
El sociólogo Felipe Portales sostiene que la Concertación destruyó durante los años noventa los medios que le ayudaron a derrotar a la dictadura, y que luego se opuso a la recuperación del diario Clarín cerrado por los militares el 11 de septiembre de 1973.
“Quizás el caso más espeluznante es del antiguo diario Clarín, que fue confiscado por la dictadura y cuyo dueño Víctor Pey quiso recuperarlo, y a tal punto se negaron los gobiernos de la Concertación que se entabló un juicio internacional, pero el gobierno de Bachelet al final recurrió de nulidad al laudo y todavía no se falla. La única explicación que se puede tener es que los gobiernos de la Concertación se viraron en su orientación ideológica y llegaron a una convergencia con la derecha”, sostuvo.
Portales por años ha seguido la autocensura que en democracia sigue ocurriendo con aquellas producciones cinematográficas que hablan sobre memoria histórica, y que jamás han sido puestas al aire en la pantalla de los canales de la televisión chilena. En este sentido todavía están por estrenar las principales obras de realizadores como Patricio Guzmán, Patricio Henríquez, Carmen Castillo, Marcela Saíd o Carmen Luz Parot.
Finalmente, Faride Zerán destaca como un hecho de actualidad que afecta la libertad de prensa, el proceso de disolución que está viviendo el diario La Nación, cuyo 70% es de propiedad estatal, pero que hasta ahora ningún gobierno ha querido transforma en un medio público al servicio del pluralismo y se ha transformado en el ejemplo de cómo el poder mira los medios de comunicación. “En definitiva lo que estamos viendo con el diario La Nación -y en este sentido me remito a lo que dice una la declaración del ICEI- estamos ante un atentado a la libertad de prensa y a la libertad de expresión.
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